Seguimos con la pelea de los medios tradicionales contra twitter, facebook y los rumores.

Ayer comentaba sobre el caso de Ciro Gómez Leyva y su columna levantapasiones que enardeció a la horda twiteril. Ahora en la mañana estaba escuchando (por internet) a Alejandro Cacho y su entrevista con el procurador del estado de Tamaulipas, Jaime Rodríguez Inurrigarro, sobre si estaba pasando algo en Reynosa y la “psicosis causada por las redes sociales”.

Para las autoridades de ese estado no ha pasado nada, lo dice en su comunicado de prensa y en entrevistas radiofónicas, como la de Adela Micha y la de Alejandro Cacho (que no encuentro en la red, no sé si 88.9 las ponga).

Lo que hay que hacer notar es que las redes sociales no inventan la paranoia ni la desconfianza contra las autoridades o los grandes medios de comunicación. El mismo procurador admite que algunas de las cosas que han llegado por las redes sociales son verdaderos y otros rumores. De hecho admite que sí ha habido balaceras y muertos en estos días, no todos los específicos que dicen los rumores, pero algunos sí.

Por supuesto el procurador pide a la gente que se mantenga informada a través de los canales del estado. Lástima que el estado no esté usando los mismos medios que la gente: twitter, facebook, chatroulette, etc. Bueno, a lo mejor chatroulette no pero los demás ayudarían bastante a que la gente supiera a quien acudir y de donde sacar información confiable.

Y los medios deberían dejar de enjaretarle la atmósfera de psicosis y desinformación a las redes sociales. Estas son simplemente un reflejo de lo que la sociedad está sintiendo. Si no existieran estas redes sociales los rumores se esparcirían por teléfono, fax, o supermercados.

Muy mal por el estado de Tamaulipas, que también está rebasado por los medios modernos. Parece que no saben aprovechar la fuerza de las redes sociales para informarse e informar. Por ejemplo, el procurado dice no tener reportes de que el consulado de Estados Unidos esté cerrado, cuando en el sitio del consulado está una alerta sobre el cierre temporal de la Agencia Consular en Reynosa.

Por cierto, que sitio tan pinche feo y disfuncional tienen.

O sea, si bien la información transmitida por las redes sociales es inexacta (en Reynosa no hay consulado, sino agencia consular) tampoco se puede decir que sea del todo falsa. Lo cierto es que el gobierno estatal no tiene información suficiente, no tiene los medios para transmitir la información que tienen y están varios pasos atrás del pueblo en cuestión de manejo de información.

Los medios, por su parte, andan corriendo como pollos sin cabeza. En parte porque les cortaron la cabeza, por lo menos en esa región, así que no tienen fuentes de información de primera mano para enterarse de lo que está pasando y quedan a merced, por un lado, de las fuentes del gobierno de las que todo mundo desconfía, y por el otro de los rumores con sus exageraciones e inexactitudes.

¡Pobres medios! ¿Quién podrá defenderlos?

Los que me conocen saben que he usado esto del internet desde 1996, he hecho sitios personales desde 1998, blogueado intermitentemente prácticamente desde que se inventaron los blogs como por el 2000.

Además de eso llevo en Twitter más de tres años, he seguido su evolución desde el SxSW de Austin en 2006 aunque me uní algunos meses después. Esto lo digo para que luego no se me acuse de no conocer Twitter, el medio, la blogosfera o como quieran llamarle.

Viene al caso porque la twitterventura de hoy corre a cargo del periodista Ciro Gómez Leyva y su columna en el diario Mileno de Cd. de México.

La columna de titula “Twitter nos quiere matar de miedo” y trata sobre como los rumores alarmistas corren como pólvora en este medio, en específico los recientes tweets relativos a Reynosa, Tamaulipas y las matanzas y masacres casi diarias.

Los twitteros, que nunca han sido un grupo muy dados a la reflexión, la autocrítica, la fundamentación de argumentos, mucho menos la metalectura; sino que, al contario, son más amigos del jucio rápido y prefieren las frases cortas que pueden expresarse en 140 caracteres y no llevan más significado que el literal, no han tardado en responder.

Eduardo Arcos, fundador editor-at-large de hipertextual, sentencia:

Ciro Gómez Leyva se ha creído algunos rumores falsos que se publican por personas con mucho tiempo libre en Twitter o Facebook y para no quedar mal intenta culpar a las redes sociales. Corrigiendo el artículo contra Twitter de Ciro Gómez Leyva

También Raúl Ramírez (en un artículo donde además se contradice varias veces) dice:

No hay porque pedirle la fuente a las personas que twittean, no son medio, no son reporteros. Cada quien deberña hacerse responsable de la información que cuelga, cada quien debe hacerse rsponsable de las personas que siga. ¿Twitter nos quiere matar de miedo?

El problema es que Ciro no se los ha creído ni le pidió fuente a la gente en twitter. El trato de hacer lo que cualquier periodita debe tratar de hacer: confirmar la información a través de una fuente independiente. Lo único que pudo encontrar fue a las autoridades oficiales quienes, obviamente, tienen su propia versión y tampoco hay como corroborarla.

Y ése es precisamente el punto de Ciro: no hay periodistas profesionales independientes cubriendo la frontera, el narco y el anti-narco los ha matado o expulsado a todos.

Twitter es un gran canal de comunicación, pero igual se presta al sensacionalismo, la exageración, el mito y el simple invento. El mismo @isopixel así lo admite: No hay porque pedirle la fuente a las personas que twittean, o sea, tal como dice Ciro: …la impunidad que reina en las redes sociales.

Digo, si no poder pedirle fuentes a la gente que twitea, entonces que @isopixel me explique que entiende por impunidad. Lo peor de todo es que a la siguiente frase él mismo escribe: Cada quien debería hacerse responsable de la información que cuelga

¿O sea, en qué quedamos? ¿Son responsables o no? Porque si son responsables entonces les puedes pedir la fuente, y si no pueden sostener lo dicho y quedan sin castigo, entonces existe impunidad. Claro, el castigo en este caso es que simplemente pierdan credibilidad, los dejes de seguir o de retuitear, pero lo que generalmente sucede es todo lo contrario.

@earcos, aunque escribe mucho más coherentemente y es capaz de mantener una hilación de ideas, también se va con la finta: Ciro Gómez Leyva se ha creído algunos rumores falsos que se publican por personas con mucho tiempo libre en Twitter o Facebook

En ninguna parte veo yo que Ciro los haya dado como verdaderos. Todo lo contrario. Lo que me preocupa es que Arcos sentencie estos rumores como simples travesurillas de gente desocupada. La realidad, y lo que le da mucha tracción a este tipo de cosas, es que son completamente creíbles y posibles dada la situación por la que está atravezando la frontera.

El clima de criminalidad y paranoia en Reynosa, Matamoros, Cd. Juárez y otras ciudades fronterizas es real. Situaciones como la de los twitts se pueden dar y se dan, pero eso no quiere decir que estas en específico se hayan dado.

Así que Ciro trata de verificar y lo único que encuentra es la versión oficial que dice “aquí no ha pasado nada de eso”. ¿Qué debe hacer el periodista entonces? ¿Creer la versión oficial o la de los twitts que llegan de quien sabe quien?

En ese espacio intermedio es donde debe entrar el periodista, el cual está muerto. No lo mató twitter, está literalmente muerto. Ciro no está culpando a Twitter o a Facebook de su desaparición. A cualquiera que sepa leer le queda claro.

De hecho, Ciro tampoco espera que sean los twitteros los que cumplan con la labor periodística, cosa con la que @earcos está de acuerdo así que no sé cual es su problema. Y ahí está el detalle: sin periodismo sólo nos quedan la versión oficial o la del rumor.

Y eso sí es de miedo.

La twitteraventura de este día fue protagonizada por @leon_krauze por un lado y @laquesefue y otros que metimos las patas por el otro.

Sucede que como a eso del mediodía (mi horario) @laquesefue mandó un twitt que parece que ya borró (¡buuu!) pero le atribuía a @Leon_Krauze el haber dicho que la relevancia de twitter parte de que los medios tradicionales participan en él.

A mí esto me pareció una locura así que mandé un twitt que decía:

y además @Leon_Krauze está loco. Twitter tenía relevancia en México antes que lo notaran los medios tradicionales.

El único problema es que el señor Krauze jamás dijo tal cosa. Claro, aún así puede estar loco pero no por esto. Lo que pasa es que @laquesefue tomó la info de otro twit que lo citaba y ligaba al audio donde supuestamente dijo esto. El pequeño detalle es que la voz no era de León Krauze sino de Carlos Puig, que trabaja en la misma estación.

Viendo el sitio de donde salió el audio no parece muy difícil confundirse. Es extremadamente difícil saber quien está hablando y para quien no está familiarizado con la programación, las voces y el sitio la equivocación es fácil.

No es excusa, de cualquier modo hay que verificar las fuentes de lo que te llega por Twitter, correo, mensaje de MSN, etc.

Una vez pasado el bochornoso incidente y escuchado el audio del programa del señor Puig que pueden encontrar aquí abajo, debo decir que una cosa sí es verdad: quien afirme que twitter en México le debe su relevancia a los medios tradicionales sí está loco.

O por lo menos tiene una falla en su percepción de la realidad. O fuma crack.

Si bien es cierto que a últimas fechas los medios tradicionales mexicanos han empezado a cubrir twitter esto ha sido nada más en los últimos seis meses y eso lo hicieron ya muy tarde y con la renuencia que los caracteriza, primero enfocándose en los aspectos negativos de l red social, con columnas amarillistas sobre como pederastas y secuestradores iban a usar twitter para robarse a los hijos y posteriormente en una dimensión un poco más justa sobre todo después del gran moviemiento de #internetnecesario del año pasado.

Pero esta relevancia surge a partir de los usuarios de twitter que llevan ahí mucho tiempo más que los medios tradicionales. Es la actividad de estos usuarios la que le ha dado la relevancia a twitter, tanta que los medios tradicionales ya no pueden ignorarla y ni siquiera seguir echándole tierra.

Es cierto que el número de gente que participar creando contenido en twitter es muy poca. Es cierto también que es mucha más la gente que escucha y un número importante también de los que crean una cuenta y no la vuelven a usar.

Sin embargo la relevancia de twitter no está en esos números. Después de todo ¿cuánta gente escribe o tiene la oportunidad de expresarse en un medio tradicional en México? No me extrañaría que la cifra estuviera muy cerca de la de los contribuidores en Twitter.

Lo que es más ¿cuánta gente que trabaja en medios tradicionales realmente son leídos o escuchados asiduamente? Un puñado. Igual que en twitter.

Cierto, los números de audiencia de twitter en México son todavía pocos, pero con Twitter un mexicano llega mucho más allá de México.

Con apenas esas 60,000 cuentas, y 6,000 o algo de participantes twitter se ha hecho relevante al punto de que los medios tradicionales se vuelcan sobre él ¿qué pasará cuando el número de participantes aumente a 12,000, 50,000, un millón de mexicanos?

Este iba a ser un post sobre mis impresiones de Google Buzz, la recién salida herramienta de medios sociales de Google en un intento más por colocarse como uno de los principales participantes en este sector.

Sin embargo más bien va a servir para sacar mis impresiones sobre muchos participantes de otras redes sociales, sobre todo twitter, a quienes ahora les da por criticar cualquier cosa como si fueran grandes expertos.

Muchos de los mismos que critican son los que condenan a quienes se hacen llamar “social media experts” sin darse cuenta que caen en exactamente las mismas actitudes (excepto el atribuirse el título) y lo hacen sin el más mínimo asomo de comprender la ironía.

No es que Google Buzz no tenga nada de criticable, al contrario, hay mucho que se puede comentar negativamente sobre este servicio: falta de control de privacidad, exceso de ruido, control de posts, no tiene mucha utilidad, etc. Lo que pasa es que la mayor parte de las críticas parece venir de gente que no recuerda que hace tres años twitter era exactamente igual, si no es que peor.

Oh, esperen, hace tres años estos criticones no estaban en twitter. O en Facebook. A lo mejor estaban en MySpace o Hi5 a los cuales ahora critican como pasados de moda o para “n00bs” (porque es “cool” aventar terminajos en inglés, más si es 1337) , a pesar de que están dentro de los primeros diez lugares en redes sociales y cada uno de esos sitios recibe más visitantes en un día que sus blogs en un año o en varios.

De hecho, hace unos minutos, par de horas a lo mucho, alguien tuiteaba que lo más chistoso de Google Buzz es cuando alguien ponía algo y nadie más hablaba del tema, como si los posts en sus blogs (si tienen blog) recibieran docenas de comentarios o como si cada uno de sus tweets le diera la vuelta a la tuitosfera.

En fin, supongo que algunas cosas no cambiarán y cada nueva red social o intento de negocio en la red atraerá su buena dosis de “social media experts” de petatiux que tratarán de prejuzgar y descalificar a priori todo aquello que no se ajusta a su visión de lo que debe ser el “web 2.0″ (lo que sea que esto signifique).

Mis opiniones sobre Google Buzz las pondré en mejor ocasión.

I just found this while looking at the BBC News site:

Can war be fought by lots of well-behaved machines, making it “safer for humans”? That is the seductive vision, and hope, of those manufacturing and researching the future of military robotics.BBC News – Can battlefield robots take the place of soldiers?

For me there is absolutely no question about it. Robots not only can but must fight all wars. On all sides of all wars. Robots can kill each other until one side runs out of robots and they’ll then be forced to pay their taxes or whatever to the winning side.

Using humans to fight wars is not only wasteful, it’s also inhuman.

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Los panchotwitteros

El último escándalo en cimbrar la tuitosfera mexicana (bueno, penúltimo) es el del diputado que quiere introducir legislación para evitar que twitter se convierta en un nido de criminales, refugio del bajo mundo y sórdido espacio donde se lleven a cabo negocios bajo el agua, tratos en lo oscurito o maquiavélicos planes criminales.

Obviamente los siempre bien enterados e informados twitteros pusieron el grito en el cielo y formaron su turba enardecida, con twitts y blog posts en vez de trinches y antorchas, pero enardecida al fin y al cabo.

Mucha gente ha inmediatamente gritado “¡qué no haya censura en twitter!” lo cual es completamente estúpido porque regulación no equivale a censura, pero lo estúpido no quita lo gritón.

Una mala legislación puede ser tremendamente dañina para el desarrollo de las redes sociales y el ejercicio de la libertad de expresión en México; eso es cierto. Pero también es cierto que la falta de legislación puede tener el mismo efecto.

Nadie que haya tenido una conexión de internet por más de seis meses ignora que el mismo medio que se usa para aprender, informar y entretener se puede usar también para insultar, acosar, engañar y violentar. Una misma herramienta puede servir para cosas buenas y malas, corresponde a una legislación inteligente facilitar y desarrollar la parte buena pero también tratar de atajar la parte mala.

No siempre se puede lograr, pero una buena legislación por lo menos deberá garantizar la libertad de expresión y debe definir concretamente lo que constituye un crimen.

En cambio una mala legislación, que hable en términos ambiguos y generalizados sobre “crear pánico”, “atentar contra la moral”, etc. se presentará a abusos y malas interpretaciones por parte de la autoridad.

Por eso la actitud de los twitteros está mal. En vez de histerismos y condenas a priori lo que hace falta es su participación ordenada, organizada e inteligente para ayudar a definir una ley que sirva a todos. Sin la opinión de ellos mismos, que son los expertos en medios sociales, ¿qué esperanzas tenemos que haya eventualmente una buena ley?

Lo mejor que pudes hacer es ponerte en contacto con tu diputado, hacerle saber tus preocupaciones, darle a conocer tus ideas y ayudar a legislar. A lo mejor, como opina Mario Cornejo, una legislación no sea necesaria, en ese caso también hazle saber esto a tu diputado.

También es cierto que para combatir a la criminalidad hay muchas otras cosas por resolver, y que hay cosas más importantes que legislar; pero no por eso se van a dejar de lado las cosas menos importantes y tampoco se puede uno esperar a que se empiece a caer la pared para tapar las grietas.

¿Qué opinas? ¿Hace falta una legislación? ¿Da igual porque de todos modos las autoridades la van a cagar? ¿Te vale madres? Deja tu opinión.