Entrevistando agencias

Thursday, July 10th, 2008

En la organización donde trabajo tenemos un proyecto que rebasa las capacidades de nuestro pequeño equipo de desarrollo web así que decidimos contratar a una agencia externa. Como recibimos financiamiento del gobierno para este proyecto la manera correcta de hacerlo es publicando una solicitud de propuestas de manera pública, recibir las propuestas, evaluarlas y elegir a quien mejor se adapte a nuestro presupuesto y alcances del proyecto.

Pues hicimos eso y hoy fue el día que entrevistamos a tres agencias de desarrollo cuyas propuestas nos parecieron más meritorias. La primera fue una propuesta cara, fuera de nuestro presupuesto, pero queremos saber que ofrecen y si hay manera de ajustarnos mutuamente.

La segunda es una propuesta barata, no mucho, pero más barata, y queremos saber quienes son, porque tan barato y si estamos sacrificando algo vital.

La tercera fue alguien que nos recomendó un conocido, demasiado barata pero nada más por no dejar estamos dispuestos a que nos sorprendan.

Las entrevistas se desarrollaron más o menos así: la primera agencia no se quiso bajar de precio ni modificar su plan. ¿Nos hizo quererlos menos? ¡No! Al igual que cuando alguna chica/o se hace el difícil nos hizo quererlos más. El problema es que la barrera del presupuesto es bastante real y definitoria para nosotros. A pesar de que nos sugirieron maneras diferir los costos la verdad es que para una organización sin afán de lucro como la nuestra es muy difícil saber si podremos contar con fondos en el momento necesario.

Así que, lección número uno: Pregunta al cliente cuales son sus barreras y objeciones para contratarte, si es posible se flexible ante ellas y respétalas.

La segunda agencia nos pareció técnicamente competente aunque con poca experiencia en la clase de proyecto que estamos realizando. Como nosotros mismos estamos poco experimentados en este tipo de proyectos pues nos gustaría alguien con más experiencia. Aún así éste no es un obstáculo insalvable puesto que tienen mucha experiencia en muchas  otras áreas que puede trasladarse a este proyecto. Sin embargo, parecen no estar muy entusiasmados o muy dispuestos a involucrarse con nuestros objetivos.

Lección número dos: Aprende de tu cliente, acéptalos como socios y tómate de manera personal el éxito o fracaso eventual del proyecto, aunque lo tuyo sea nada más armar el sitio web.

El tercer equipo fueron dos jóvenes, muy jóvenes, con experiencia técnica  pero con aparente poca experiencia en proyectos de esta magnitud y diversidad. No nos quedó duda que desde el aspecto tecnológico no tienen problemas para armar y desarmar un sitio con los ojos cerrados, pero tampoco nos demostraron que supieran o tuvieran conciencia que un proyecto va mucho más allá de los requisitos técnicos e involucra manejar un montón de factores humanos. No hicieron ninguna pregunta y su primera frase fue “no vemos ningún reto”. Nuestra impresión fue de que requerirían supervisión constante.

Lección número tres: Relaciona tu experiencia directamente con la problemática del cliente. Sí, el sitio que estás desarollando para otro cliente está muy bonito, pero no tiene nada que ver. Haz preguntas aunque creas saber la respuesta y no subestimes la dificultad técnica o humana que puede representar un proyecto.

De manera rápida estas fueron mis impresiones del día de hoy. Se me ocurren muchas cosas más pero ya las iré organizando y escribiendo.

Actualización: Elegimos a la de en medio.