AcordeónFotografía por Mireia vía Flickr

Muchos diseñadores gráficos, fotógrafos, artistas y similares saben de la importancia de tener un portafolios con sus trabajos para convencer a nuevos clientes o patrones y que los contraten.

Sin embargo el uso de un portafolios no tiene porqué limitarse a las ramas artísticas, sobre todo en esta era electrónica donde es muy fácil poner ejemplos de nuestros pasados logros. Programadores, escritores, ingenieros y otros pueden añadirle más interés a su curriculum o résumé añadiendo un portafolios en línea.

Pero no todo es tan fácil, un buen portafolios debe reunir los mismos requesitos de un sitio web: estar actualizado, ser fácil de usar y poderse encontrar. Thursday Bram nos ofrece una guía de 7 trucos para tener éxito con nuestro portafolios en el sitio de Stepcase Lifehack. El original está en inglés pero interpretado rápidamente dice más o menos así (notas adicionales mías en italicas):

  1. Ponerlo en línea. Si lo mandas como anexo en un correo electrónico puede que no lo abran por miedo a los virus (o que lo filtre el servidor de correo). Tampoco leerán un portafolios de papel. Una liga a tu portafolios tiene mejor oportunidad de verse.
  2. Que no haya que descargar nada. O sea, nada de PDFs, archivos de Word o cualquier otra cosa que haya que descargar y abrir. Si eres programador no incluyas ejecutables, sino capturas de pantalla.
  3. Organiza el portafolio. No necesariamente en orden alfabético (o histórico, o las plastilinas del kinder) pero debe ser lógico para el reclutador donde debe hacer clic y qué va a ver. Hazlo para que hasta tu abuelita lo entienda (a menos que tu abuelita sea Grace Hopper).
  4. Contextualiza. Incluye etiquetas y descripciones de lo que estás mostrando. Sin un contexto adecuado quienes vean tu trabajo no van a saber ni de que se trató ni porqué es importante. Usa esto como un reto para exponer tus habilidad de comunicación y pulir tu redacción.
  5. Dale enfoque. Expón los trabajos que reflejen a lo que te quieres dedicar (los que den a conocer las habilidades que quieres usar en una nueva carrera o que le interesarían a un empleador). Puedes crear portafolios separados para cada una de las carreras que te interesen.
  6. Usa una variedad de medios (me caga la palabra “multimedia”). No todas las habilidades se pueden expresar a través de la palabra escrita o la fotografía. Si quieres ser vendedor tal vez unas gráficas que demuestren tu desempeño sean l9o mejor; si quieres ser animador, un video que demuestre como prendes al público es mejor que una simple fotografía.
  7. Compra tu propio nombre de dominio — o no. Si planeas mantener tu portafolios a largo plazo comprar tu nombre de dominio es buena idea, pero aún así puedes usar uno de los muchos sitios gratuitos donde puedes poner muestras de tu trabajo.

Thursday termina diciendo que ella se limita a poner trabajos que ha hecho bajo comisión para otros ya que los personales no han pasado por el mismo rigor de un trabajo pagado. Yo no he armado todavía un portafolios, pero he jugueteado bastante con la idea durante el último par de años, sobre todo para no olvidar que tanto he hecho.

¿Y tú? ¿Has hecho alguno? ¿Tienes planes para hacerlo? ¿Qué otra utilidad o peligro le ves?

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Este fin de semana fue el vigésimo Festival de Jazz en las playas de Toronto. Como siempre, los grupos estuvieron geniales, un buen tramo de la calle Queen y el parque Kew Gardens fueron tomados por bandas de jazz y amantes de la música.

Aunque el festival es de jazz las bandas son de estilos muy variados: rock, rythm’n'blues, folk latinoamericano, big band y ritmos afrocaribeños.

Videos

Blackboard Blues Band

The Sultans of String

Taurean Clarke Quartet

Photos

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Una de las ventajas más grandes de usar los elementos de html de manera correcta está en que puedes identificar rápidamente las diferentes secciones de texto y a que parte corresponden. Sin embargo no todos los desarrolladores conocen la manera correcta de usarlos.

Entre los elementos más incomprendidos está blockquote. Muchos, muchos desarrolladores lo usan para darle un margen mayor a un párrafo, siendo que en realidad este elemento debe servir para indicar que un párrafo proviene de una cita textual de otra fuente.

Por ejemplo, si estamos citando de un libro:

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda.

Es importante que la diferencia quede clara porque, sí, si no aplicamos estilos habrá un margen mayor del lado izquierdo en casi todos los navegadores, pero aplicándole estilos a blockquote podemos hacer que ese bloque de texto tenga cualquier característica:

El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera.

Lo más importante es que en el código estos párrafos siguen identificados como una cita textual y la podemos tratar como corresponde e identificarlas rápidamente. Un elemento adicional que pertenece dentro de este elemento es cite. Con éste hacemos la aclaración de donde proviene la cita:

Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años; era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada, o Quesada, que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben; aunque por conjeturas verosímiles se deja entender que se llamaba Quijana. Pero esto importa poco a nuestro cuento: basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad.
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha

El último elemento es la simple y sencilla q. La q la usamos cuando queremos hacer una cita corta dentro del mismo párrafo. Internet Explorer no agregará comillas automáticas, todos los demás navegadores sí. Como el viejo decía: Si las cosas que valen la pena se hicieran fácilmente, cualquiera las haría. Esto distingue el texto citado del resto tanto de manera visual como en el código. Incluso la podemos usar dentro de otra cita:

…porque la claridad de su prosa y aquellas entricadas razones suyas le parecían de perlas, y más cuando llegaba a leer aquellos requiebros y cartas de desafíos, donde en muchas partes hallaba escrito: La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura.
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha

¿Qué hacemos entonces si necesitamos distinguir un párrafo que no es una cita textual? Simplemente creamos una clase para ese párrafo y le aplicamos estilos. En estos ejemplos estoy creando estilos en la línea, pero lo mejor es aplicarlos en una hoja de estilos separada. Recuerda que es preferible que los nombres de las clases digan porqué es importante el elemento, no como se va a ver.

Correcto: class="nota", class="advertencia", class="pocoImportante"
Incorrecto: class="fondoRojo", class="orilladoalaorilla", class="fonditoAzulChiclamino"

Este párrafo no es una cita, pero su importancia, relevancia, agudo ingenio y encanto precisan que se le dé una presentación especial de buen gusto y mejor vestir.

Finalmente la importancia de mantener el buen uso de blockquote, cite y q está en que estos elementos de html nos permiten mantener nuestro código limpio y fácil de leer, y eso lo apreciaremos a la hora de hacer cambios.

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Todo empezó un buen día cuando el bloguero indio Diwaker Gupta notó que el sitio del Consorcio de la Comunidad de Computación compartía una enorme similitud con el de Una Lista Aparte, el sitio del gurú de los estándares y la web semántica, Jeff Zeldman.

Diwaker decidió hacer un post sobre esto, sin percatarse todavía que las similitudes eran más que mera coincidencia, de hecho el código estaba copiado completamente de una de las plantillas anteriores de ULA hasta el punto de no haber quitado los comentarios del código que dejaban establecida la propiedad. Zeldman se percató y a su vez hizo un post acusando directamente al CCC de robo. Lo que es peor es que el CCC depende del Fondo Nacional para las Ciencias, parte del gobierno de los Estados Unidos.

Las reacciones contra el CCC no se hicieron esperar y más de uno mandó un correo directamente a los responsables del sitio para cuestionarles sobre el diseño robado. Hay que reconocer que la acción del CCC fue rápida y adecuada; al verse alertados quitaron inmediatamente el sitio dejándolo sin nada más que una nota de “En Mantenimiento”, se disculparon con Zeldman y Una Lista Aparte y después subieron otro diseño con la disculpa pública visible a todo mundo. Que la dependencia oficial haya tomado esas acciones de manera tan rápida y humilde es loable.

Lo más seguro es que la administración del CCC no se hubiera dado cuenta (aunque cuesta trabajo creerlo, con los comentarios del código, pero démosles el beneficio de la duda) y que algún otro diseñador bajo contrato se le haya hecho fácil robarse el código y cobrar como si fuera original. Por supuesto, ése diseñador ahora puede ser sujeto a tener que reparar daños y perjuicios.

Leer los comentarios en el post de Zeldman es fascinante. Es alentador ver que la táctica del escarnio público funciona por lo menos en algunos casos, pero sigue siendo triste la facilidad con que algunos “diseñadores” se apropian del trabajo de otros sin los permisos necesarios y ni siquiera dar las gracias.

Me pregunto ¿pasaría lo mismo en México si algún sitio gubernamental o empresa se robara un diseño, foto o texto aún de manera tan descarada? Díganme cínico pero yo creo que no. Y eso me entristece.

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En la organización donde trabajo tenemos un proyecto que rebasa las capacidades de nuestro pequeño equipo de desarrollo web así que decidimos contratar a una agencia externa. Como recibimos financiamiento del gobierno para este proyecto la manera correcta de hacerlo es publicando una solicitud de propuestas de manera pública, recibir las propuestas, evaluarlas y elegir a quien mejor se adapte a nuestro presupuesto y alcances del proyecto.

Pues hicimos eso y hoy fue el día que entrevistamos a tres agencias de desarrollo cuyas propuestas nos parecieron más meritorias. La primera fue una propuesta cara, fuera de nuestro presupuesto, pero queremos saber que ofrecen y si hay manera de ajustarnos mutuamente.

La segunda es una propuesta barata, no mucho, pero más barata, y queremos saber quienes son, porque tan barato y si estamos sacrificando algo vital.

La tercera fue alguien que nos recomendó un conocido, demasiado barata pero nada más por no dejar estamos dispuestos a que nos sorprendan.

Las entrevistas se desarrollaron más o menos así: la primera agencia no se quiso bajar de precio ni modificar su plan. ¿Nos hizo quererlos menos? ¡No! Al igual que cuando alguna chica/o se hace el difícil nos hizo quererlos más. El problema es que la barrera del presupuesto es bastante real y definitoria para nosotros. A pesar de que nos sugirieron maneras diferir los costos la verdad es que para una organización sin afán de lucro como la nuestra es muy difícil saber si podremos contar con fondos en el momento necesario.

Así que, lección número uno: Pregunta al cliente cuales son sus barreras y objeciones para contratarte, si es posible se flexible ante ellas y respétalas.

La segunda agencia nos pareció técnicamente competente aunque con poca experiencia en la clase de proyecto que estamos realizando. Como nosotros mismos estamos poco experimentados en este tipo de proyectos pues nos gustaría alguien con más experiencia. Aún así éste no es un obstáculo insalvable puesto que tienen mucha experiencia en muchas  otras áreas que puede trasladarse a este proyecto. Sin embargo, parecen no estar muy entusiasmados o muy dispuestos a involucrarse con nuestros objetivos.

Lección número dos: Aprende de tu cliente, acéptalos como socios y tómate de manera personal el éxito o fracaso eventual del proyecto, aunque lo tuyo sea nada más armar el sitio web.

El tercer equipo fueron dos jóvenes, muy jóvenes, con experiencia técnica  pero con aparente poca experiencia en proyectos de esta magnitud y diversidad. No nos quedó duda que desde el aspecto tecnológico no tienen problemas para armar y desarmar un sitio con los ojos cerrados, pero tampoco nos demostraron que supieran o tuvieran conciencia que un proyecto va mucho más allá de los requisitos técnicos e involucra manejar un montón de factores humanos. No hicieron ninguna pregunta y su primera frase fue “no vemos ningún reto”. Nuestra impresión fue de que requerirían supervisión constante.

Lección número tres: Relaciona tu experiencia directamente con la problemática del cliente. Sí, el sitio que estás desarollando para otro cliente está muy bonito, pero no tiene nada que ver. Haz preguntas aunque creas saber la respuesta y no subestimes la dificultad técnica o humana que puede representar un proyecto.

De manera rápida estas fueron mis impresiones del día de hoy. Se me ocurren muchas cosas más pero ya las iré organizando y escribiendo.

Actualización: Elegimos a la de en medio.

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